
Hay varias cosas de este proyecto de IDEO y el BBVA en busca de un nuevo sistema de cajero automático que me parecen geniales. Lamentablemente no hay manera de insertar el vídeo en la entrada de un modo legal, así que antes de continuar leyendo recomiendo verlo siguiendo este enlace.
El resultado es muy bueno, con soluciones simples y elegantes que aseguran una buena interfaz. El paso de la tarjeta y los billetes del mundo digital al material es, además de una chulada, muy intuitivo. Establece una linealidad; el usuario ve dónde comienza y termina el proceso y lo mantiene – o tiene la impresión de mantenerlo – bajo control. La interfaz sigue tendencias marcadas en los últimos años como el recuerdo de las costumbres del usuario o el uso de un teclado táctil en la pantalla, mucho más flexible que uno físico.
Hasta ahora, en los equipos instalados en las calles, estos avances están limitados por el hardware. Las costumbres del usuario deben ser dos, ya que no caben más en las pequeñas pantallas de los cajeros. Las pantallas táctiles tienen que convivir con los teclados tradicionales, y a veces no sólo con el conjunto alfanumérico, sino también con los selectores alrededor de la pantalla. En ocasiones resulta imposible no dudar sobre qué teclado utilizar cuando hay tres disponibles y además uno de ellos, por virtual, no es explícito. Este proyecto supone precisamente un paso adelante porque trabaja el interfaz tanto sobre el hardware como sobre el software para crear eso que tanto se busca y tantas veces se oye: una experiencia mejor.
Se evita el baile de la mano al oír funcionar la maquinaria interna del cajero con una única ranura para recibos y billetes, para ingreso o retirada. Se eliminan las teclas y se emplea una pantalla táctil mucho mayor. El mayor cambio físico es el giro de 90º sobre el muro para ganar privacidad. Es el punto que veo más complicado de implantar, sobre todo en las unidades instaladas en la calle. No tengo nada claro que los concejales de urbanismo estén de acuerdo con que cada cajero automático se apropie de un metro cúbico de espacio en las aceras. Quizá por no haber sido atracado en un cajero también me parece uno de los puntos más prescindibles.
Si el producto me parece muy bueno, su explicación me parece genial. El vídeo es claro, cualquiera puede entenderlo y convencerse de los beneficios que aporta el nuevo cajero. Pero la web es aún mejor. Simple, con la información sobre el proyecto más importante para el usuario: los que quieran saber más preguntarán a Google. Y, sobre todo, austera en logotipos, sin lemas corporativos, sin colores coporativos, sin degradados corporativos. Una gran manera de explicar un gran proyecto.
Las cinco unidades piloto existentes están instaladas en Madrid, siguiendo con el proceso de evolución. Doy por hecho que una de ellas estará en la oficina hermana de BBVA Innovación. Intentaré confirmarlo y probarla. Prometo noticias.











