Me ha gustado mucho el trabajo de Stephen Wilkes, para la revista Fortune, tanto este time lapse como las fotografías.
Wal-mart es la mayor compañía del mundo por volumen de facturación, y también el mayor empleador y minorista. Son los más grandes, pero sólo pueden sobrevivir siendo los más grandes, creciendo, acelerando. Cuando han tenido que pelear en un entorno en el que no lo eran, como en Alemania, se han retirado derrotados. Necesitan que el tráfico de norteamericanos de clase media-baja acudiendo a sus tiendas no pare. Ahora tienen un problema: la propia compañía achaca la caída en las ventas del último período de facturación – entre otros – al hecho de que sus clientes tienen problemas para pagar la gasolina para llegar a Wal-Mart.
Esa clase media-baja que han ayudado a colocar en una situación insostenible con deslocaciones de producción, una competencia insalvable para el pequeño comercio y una necesidad parcialmente inducida de consumo irresponsable puede llevarlos ahora a una situación insostenible. Sería un precioso ejemplo de equilibrio cósmico, podría llegar a sacar una sonrisa, si no fuera porque al final quien sufriría la hipotética quiebra no sería el tiburón que maneja la compañía desde Bentonville, si no el cajero a media jornada de Wichita.










