
Poca gente se acuerda ya del flúor, esa cosa que algunos consideraban una gama de color y otros un arma de destrucción masiva. Realmente el new rave no duró mucho, pero dio duro; eran quizá los últimos estertores de una época arribista en la que el éxito se medía por lo más nuevo y grande. Como siempre la tendencia sigue viva en algunos estratos y aplicada en ciertos campos, pero ahora, ayudados por la crisis, todos miramos hacia atrás, a los recuerdos, a lo acogedor y seguro de la familia: “ei! eso mola porque lo tenía cuando era niño“. Pero esto va más allá, códigos realmente tradicionales, estéticas, texturas y formas que tiran más hacia los quakeros que hacia Neo y Trinity. El futuro está en el pasado, al menos por ahora. Sólo hay que darse un paseo por Tumblr o Svpply o XXX para darse cuenta. Todo es curated, todo es traditional, y es algo que a mi me encanta, yo soy rancio fuera de tendencias.
Sabemos cómo funciona esto, de un modo muy newtoniano; una tendencia trae asociada una contratendencia posterior en sentido opuesto y (al menos) de la misma intensidad. Sólo queda intentar identificar cómo se expresará y cuándo. Si ahora todo es de la más alta calidad, seleccionado, tratado con mimo y cuidado, ¿qué vendrá? ¿cómo se justificará?
En la imagen, el monísimo afilalápiz familiar de P&C, una tienda en línea inglesa de material de escritorio y papelería muy interesante. Su catálogo está lleno de cosas diseñadas con cariño, seleccionadas pensando en ti (sólo en ti) y fabricadas con mucho cuidado.
















