Hace ya dos meses que entregué el proyecto del master que he estado estudiando durante el último año. Supone el final de mi vida académica. Por ahora. He pasado casi toda mi vida estudiando. Son 20 de 24 años. Se me hace necesario hacer una revisión desde el principio. Esto es largo.
Leo en la norma UNE 16600 de Gestión de la I+D+i, en su sección de Terminología y definiciones de las actividades de la I+D+i, apartado 3.10:
Diseño de ingeniería y diseño industrial: sucesivas fases del diseño que incluyen la concepción y la elaboración de los planos, dibujos y soportes destinados a definir los elementos descriptivos, especificaciones técnicas y características de funcionamiento necesarios para la fabricación, prueba, instalación y utilización de un producto.
Me da pena que la norma, algo que oficiosamente legisla el I+D+i en España, tenga una definición tan limitada y parcial del Diseño Industrial. Ya puestos a tomar una definición limitada y parcial del Diseño Industrial español, elijamos algo mejor. Un clásico. Que nos guste y sea bonito. Yo propongo el fantástico cenicero Copenhagen de André Ricard.
El mejor invento desde la rueda: Sticky screen. Lo guardas como página de inicio, escribes lo que sea que debas recordar y al abrir el navegador (acción en mi caso altamente frecuente) te lo recuerda. Nada de Things, ni Anxiety, ni demás zarandajas. Sublime.
Esto sigue descuidado, lo sé. Y a medio terminar, también lo sé. Tengo mejores cosas que hacer, alegraos por mi, ¿no?.
Mi nuevo/viejo amigo tiene nombre y apellidos. Algo tan barato como un reloj despertador. Es un Braun AB 3. También tiene padre, Dietrich Lubs.
Qué darían tantos diseñadores por crear productos como este: masivo, consumido, admirado y recordado. Para mi lo importante, además de que es bonito, es que se lleva muy bien con mis otros amigos. Sobre todo con la planta moribunda de Ikea.
Llevo cerca de dos meses sin pasarme por aquí. ¿Mis excusas? Las típicas en un bloguero poco intenso…
…es que he estado muy ocupado con los estudios/el trabajo: cierto, terminé el primer postgrado, entregué el proyecto correspondiente y surgieron problemas con la matrícula del segundo. Además he empezado a trabajar haciendo prácticas en un sitio que me gusta y en un puesto que me gusta.
…es que he estado de vacaciones: también cierto, estuve por Madrid y Galicia, casi de pasada. Así consumí el poco tiempo libre que tuve en esta última temporada.
…es que la familia/los amigos acaparan mi tiempo: una vez más, es verdad. Tanto en Madrid como en casa me dediqué a estar con gente que quería, debía y necesitaba ver. Este cumpleaños tocaba celebrarlo bien. Como para ponerme a escribir una entrada.
…es que tenía mejores cosas que hacer: aquí es donde se resume todo. Sin embargo no olvido esto, tengo poco tiempo pero mi cabeza sigue funcionando. Tengo un lavado de cara entre manos y mucho que decir pensando que estoy en lo cierto.
Estoy trabajando en un proyecto de conceptualización de producto. No es el primero en el que participo, algunos con un carácter más especulativo, otros más cercanos al mercado. También sigo y he seguido bastantes trabajos en la misma línea. Hay un matiz que hace que de partida te creas más o menos lo que estás viendo. Es un matiz lingüistico, muy sencillo, casi tonto.
No es lo mismo oír “el motor estaría alimentado por hidrógeno” que “el motor estará alimentado por hidrógeno“. Esta simpleza, la elección del tiempo verbal, implica explicitar una autoconfianza necesaria en un campo del diseño en el que los datos se basan en proyecciones más que en certezas. Hemos de creérnoslo para hacer que se lo crean.
En la imagen, junto a William Ford, un concepto que nunca fue: el Ford Nucleon de 1958, impulsado por energía nuclear. Es tan importante la aportación de aquellos conceptos que terminan siendo productos como la de aquellos que consideramos locuras. Estos últimos establecen límites, que si no existieran nunca podrían romperse.
Saqué esta foto la última vez que estuve cojo, hace un año y medio. Vuelvo a estarlo, espero que por menos tiempo. El momento es un incordio, en plenas vacaciones, en plena visita a Santiago.
Pocas cosas han cambiado para tantas que sí han cambiado. Esta vez Democracia no me hace compañía. Está hibernando.
El primer radio despertador fue diseñado por James F. Reynolds en los años 40. Han hecho falta más de sesenta años de sesudos estudios para llegar al culmen de la usabilidad: la alarma de mi nuevo despertador (20 €…) puede avanzarse y retrasarse, y moverse en franjas de uno o diez minutos. Nunca más tendré que pasar un día entero, o en el mejor de los casos una hora, por falta de reflejos y pericia. ¡Viva!
Primera semana de mal tiempo en Barcelona, 13º y lluvia, aunque hoy está despejado. Cómo lo agradezco. Hace un tiempo leí que Miguel Anxo Prado puso como una de las razones para su vuelta de Barcelona a Coruña que “vivía de costas ó mar“, que vivía de espalda al mar. Yo no es que eche de menos el Atlántico, echo de menos sus borrascas.
Me subo a la azotea después de comer para papar frío, justo antes de ir a la escuela a trabajar toda la tarde. Y encantado de la vida.
Llevo unos días muy ajetreados, en los que me han pasado mil cosas. Sin embargo no sé qué contar, supongo que nada tiene un especial valor para nadie que no sea yo mismo.
Después de una búsqueda a veces desesperante he encontrado lo que buscaba y, si todo sale bien, viviré en Gràcia los próximos meses. Estoy prácticamente instalado, me faltan un par de detalles; una visita a Ikea por aquí, un paseo hasta el bazar chino por allá.
Mañana imprimo esto. Son 66 fotografías, cada una con su razón, que creo que definen mis años universitarios. No lo hago sólo para llevármelo a Barcelona y conservarlo como recuerdo. Es más bien algo catártico.
Vuelvo de Madrid vía Coruña. Nada de avión. Fueron diez buenos días por la Villa y corte. Me traigo muchas cosas, hechas y pendientes. Y me encuentro lecturas y audiciones esperándome. Las empezaré en un viaje relámpago con la familia. Con tanta actividad creo que este es el verano menos verano que he tenido nunca. Seguiré contando.
He leído Buen tiempo, de Joe Matt, creador de Pobre Cabrón. Es una historia que a muchos puede parecer simplona, aburrida y lenta sobre la infancia del autor.
A los dos días de terminarlo fui a Muxía, donde veraneé desde los seis meses hasta los diecisiete años, y me afirmé en que lo que a muchos puede parecer simpleza, aburrimiento y estaticidad se convierte para uno en emociones muy fuertes. Me di cuenta de lo complicado, en mi caso imposible, de la expresión de estos sentimientos por medios no directos.
Yo recomiendo el comic. También visitar Muxía; en concreto, la Praia do Lago.
En un día extraño de playa, que dio conmigo entre familias cañís, leo Los Griegos de Asimov:
El territorio de Síbaris se extendía a través de los 480 km de ancho que tiene la bota italiana en este punto, hasta la costa septentrional. [...] Llegó a ser rica y próspera y su lujo fue famoso entro los griegos. [...]
Al parecer, los sibaritas enseñaban a bailar a sus caballos al son de la música, por lo que sus desfiles eran muy impresionantes. En el 510 a.C. libraron una batalla contra los habitantes de Crotona, quienes, sabedores de este hecho, fueron a la batalla con músicos. Los caballos sibaritas empezaron a danzar y las tropas sibaritas cayeron en confusión. Los crotoniatas ganaron y destruyeron Síbaris tan totalmente que en siglos posteriores se discutió dónde exactamente había estado el emplazamiento de la ciudad.
Llevo un par de días con la nueva estructura y plantilla de la web. Quedan cosas por pulir, pero me ha entretenido y me entretendrá horas muertas.
Me falta ordenar los archivos, hacer que respete al 100% los estándares, limpiar entradas y llamadas que no empleo y algunos detalles más. Más entretenimiento. Ahora sólo queda aportar contenido, algo de lo que tengo ganas. Espero que os guste esta nueva etapa.
Ahora vienen Madrid, Barcelona, Paredes, Muxía… Cada uno con sus motivaciones. Iré contando, ahora tengo tiempo para dedicar a esto, también para darle un lavado de cara al CSS. Lo prometo.